LUNFARDO, cuestión de tango y puerto

(B) .

El lunfardo es una jerga originada y desarrollada en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires en Argentina y de aquí se extendió en no muchos años a otras ciudades cercanas como Rosario y Montevideo en Uruguay, ciudades que vivían una situación sociocultural muy similar, debido en gran medida a la millonaria inmigración europea, principalmente italiana y española, ocurrida principalmente entre los años 1870 y 1960.

Originariamente esta jerga era empleada por los delincuentes y pronto lo fue por la gente de las clases baja y media-baja. Parte de sus vocablos y locuciones se introdujeron posteriormente en la lengua popular y se difundieron en el castellano de la Argentina y Uruguay.

Sin embargo ya a inicios del siglo XX el lunfardo comenzó a difundirse entre todos los estratos y clases sociales, ya sea por la habitualidad de su uso, porque era común en las letras de tango, o ambos motivos.
En el transcurso del siglo XX y del presente siglo varias de sus palabras han pasado a países vecinos como Chile, Paraguay y Bolivia, donde hoy es frecuente el uso de lunfardismos en varias áreas urbanas del país. También, y mucho más recientemente, desde la década de 1990, también en Perú se usan algunas palabras lunfardas.
Toda esta "exportación" de lunfardismos de Argentina a otros países, es debida a los muchos inmigrantes de dichos países radicados en Argentina.

La palabra «lunfardo» deriva de lombardo, idioma hablado principalmente en Lombardía (región ubicada en el norte de Italia). Hasta principios del siglo XX era frecuente entre las poblaciones italianas llamar lombardi (‘lombardos’) a los hampones, quizás recordando a las invasiones lombardas de inicios de la Edad Media.

El término lunfardo se ha convertido en sinónimo de «habla del porteño» —principalmente habitantes de la ciudad de Buenos Aires y aledaños o Gran Buenos Aires—, aunque tal definición dialectal es poco precisa. El habla del montevideano también resulta lunfarda, y todo neologismo que haya alcanzado un mínimo grado de aceptación es considerado un término lunfardo. El lunfardo original ha quedado inmortalizado en numerosas letras de tango.

En las provincias del interior argentino, poco se usa el lunfardo. Allí hay otros modismos que tienen mucho que ver con la vida del campesino. Sin embargo, hay sectores sociales que utilizan algunas palabras.

Existe una Academia Porteña del Lunfardo. Es una institución privada sin fines de lucro (ONG), cuyo objetivo primordial es la investigación lingüística, y en particular el estudio de la evolución del habla coloquial de ciudades portuarias argentinas.

Sin embargo, sus fines no se agotan allí, sino que se extienden al estudio, valorización y difusión de todos los aspectos que conforman la cultura popular de Buenos Aires. Además del lenguaje, la música, el canto, la literatura, la historia, la arquitectura y el arte porteños. Cuando hago referencia a la identidad porteña, estoy hablando específicamente de la ciudad de Buenos Aires, la capital de la República Argentina.
El tango es música y danza con mucha identidad porteña.

En realidad, el folclore argentino tiene que ver con el concepto de gaucho y/o nativo, pampa, sierra, altiplano, meseta y cordillera. No hace alusión a zonas urbanas. El folclore se ve reflejado en los versos del Martín Fierro, en la zamba, chacareras, carnavalitos, guitarra, bombo y quena.
Buenos Aires suena a tango, a rascacielos, a política, a vértigo de gran ciudad y por supuesto a cultura, arte e historia con gran identidad cosmopolita. Sin dudas, la puerta de entrada a la Argentina.

Como en todo dialecto con el paso de los años, algunas palabras han desaparecido, otras han permanecido, algunas han surgido, otras se han resignificado y hasta hay algunas (pibe) que han sido admitidas en el Diccionario de la Real Academia Española.

No obstante, la desaparición del uso cotidiano de palabras como amurar, embrocar o fesa en absoluto permite inferir una merma en el uso del vocabulario lunfardo. Si tomamos, por ejemplo, la última edición del Diccionario de la Real Academia Española, editada en 2001, y comparamos las palabras que registra con las que trae una edición de la primera mitad del siglo XX, veremos que la diferencia es notable. Pues bien, en los dialectos, argots, vocabularios marginales (o marginados), etc., debido a su intrínseco dinamismo, mucho mayor que el de los idiomas, esas variaciones son enormemente más frecuentes.

Les listo algunas palabras comunes del lunfardo:

Achurar: Asesinar.
Pibe: muchacho.
Chorro: ladrón.
Chorreo: robo.
Afanancio: Ladrón.
Afano: Robo.
Afilador: Cortejante.
Afilar: Festejar
Aflojar: Delatar.
Afrecho: Apetito sexual.
Agachada: Deslealtad, vileza.
Agarrada: Disputa.
Guita: Dinero.
Apiolar: Despabilar
Mina: Mujer.
Basuriar: Humillar
Bagayito: Equipaje
Bagayo: Mujer desgarbada; paquete envoltorio; deportista torpe
Bagre: Estómago ("me está picando el bagre")
Gil: Tonto
Gilada: Grupo de tontos.
Baranda: Olor desagradable
Gorila: Fascista
Botonazo: Alcahuete.
Piantao: Loco, demente.
Piantar: Quitar, dejar
Piba: Chiquilla

Y hablando de “piantaos”, les dejo un tango. Piazzolla, un vanguardista, que expresa muy bien la transgresión y las ansias de libertad de una cultura alimentada por múltiples pueblos, una historia joven, una realidad nutrida de pastas italianas, paellas españolas, fajitas mexicanas, locros gauchos, ceviche peruano, tereré paraguayo, chocolates vieneses, cervezas alemanas y tamales bolivianos.
Uy…son muchas, muchísimas palabras. Así es que si necesitan entender a un porteño, aquí les dejo un link.
http://www.varelaenred.com.ar/lunfardo.h​tm

No hay comentarios:

Publicar un comentario