LAS RAZAS. PARTE 3. LA TONTERIA DE LAS RAZAS.


Perpetrado por Oskarele

Tras los dos artículos anteriores, hemos dejado más o menos claro que el concepto de “raza” no es válido científicamente hablando. Mucho menos con las connotaciones despectivas que se han solido aplicar, partiendo de la idea de que había razas mejores y peores.

 También hemos visto que hoy en día los antropólogos suelen emplear más bien los conceptos “población” o “etnia” para explicar los grupos humanos.

Pero por otro lado hay una cosa evidente: la endogamia y el aislamiento tuvieron como consecuencia directa que los seres humanos fueran configurando diferentes versiones de humanos. Por supuesto, todas iguales en el fondo, pues las diferencias genéticas son ridículas. Pero el caso es que si se produjeron grupos claramente diferenciados físicamente.

Esto nos lleva a plantearnos en qué momento comienza este proceso que lleva a que los africanos sean oscuros, los nórdicos lechosos o que los chinos tengas los ojos rasgados, o que los americanos tengan poco pelo facial.
Hay un problema de base: los rasgos que determinan este tipo de diferencias, y que comúnmente han llevado a los científicos a diferencias las razas, están en las partes superficiales y blandas del cuerpo, precisamente aquellas que primero se descomponen al palmar. Y, desgraciadamente, en los esqueletos resulta muy difícil identificar estos rasgos, por mucho que muchos hayan querido verlos.

Resumiendo. Los rasgos diferenciadores no se fosilizan.
Esto nos lleva a un grave problema. No podemos saber con exactitud, por ejemplo, si Lucy era negra, o si el Hombre de Java tenía los ojos rasgados.

Pero hay otro problemazo: los genes que determinan las características usadas para definir las razas no forman parte necesariamente conjuntos de rasgos hereditarios que se den siempre juntos.

Es decir, las variedades de color de la piel, forma del pelo, tamaño de los labios, anchura de la tocha y demás se pueden combinar y heredar independientemente unas de otras.

Esto nos lleva a que la variedad de razas sería tal que sería ridículo plantearlo y por supuesto es ridículo utilizar clasificaciones como aquella de Blumenbach,  que establece cinco divisiones de los humanos: caucásicos, mongoloides, malayos, americanos y etíopes o negroides.

Desconocer esto ha llevado a posturas racistas y exclusivistas de una gravedad enorme, de un tamaño similar a lo estúpidas que son. Por ejemplo, la distinción entre blancos y negros utilizada en los USA omite el hecho obvio de que las personas negras pueden tener ojos, nariz, pelo y labios indistinguibles de los de las personas blancas. Esto sucede por que los norteamericanos no entienden por raza el conjunto de factores físicos, sino la categoría en la que fueron clasificados sus padres. Me explico: según esta concepción de la raza, si uno de los padres es negro y el otro blanco, el hijo de ambos es negro, pese al hecho evidente de que posee la mitad de genes de cada uno.

Y todo esto sin tener en cuenta que las diferencias que podemos ver no coinciden con las que no podemos ver. Un ejemplo: entre el 70 y el 80% de los escoceses de piel clara, los habitantes de África central de piel negra y los australianos de piel morena tienen el grupo sanguíneo O. ¿deberíamos agruparlos a todos en una raza?

Obviamente las diferencias físicas se han originado desde el momento en el que los seres humanos comenzaron a invadir el globo. Muchos de estos cambios debieron ser fruto de la casualidad: por ejemplo, un pequeño grupo se marcha a una región nueva, portando casualmente algunos genes menos frecuentes entre sus antepasados. Desde entonces esa nueva población presentará con mayor frecuencia la variante.

Además, cuando las poblaciones que emigran encuentran a otras poblaciones se produce un flujo de genes totalmente aleatorio. Y hay que tener en cuenta que eran poblaciones reducidas, no grandes flujos migratorios como, por ejemplo, los de Estados Unidos.

Y por supuesto nuestra compañera y amiga, la selección natural, constituye una de las causas principales de la distribución y frecuencia cambiantes de los genes implicados en los rasgos distintivos que configuraban lo que antiguamente se llamaba “Raza”. Sin duda alguna, cuando una población se marcha a un sitio nuevo, con un medio ambiente diferente, la selección con arreglo al éxito reproductor lleva a la aparición de nuevos conjuntos de rasgos hereditarios.

Por esto, por la acción de la selección natural como adaptación al medio a lo largo de las generaciones, algunos antropólogos han planteado una serie de propuestas que relacionan las diferencias raciales con la temperatura, la humedad y otros factores climáticos.

Así por ejemplo, hay quien plantea que las narices largas y estrechas de los europeos se seleccionaran naturalmente para calentar el aire, mas frio y húmedo que el de Africa. O que la complexión rechoncha y bajita de los esquimales se deba a una adaptación al frio. O que los africanos  tengan un cuerpo más alto y delgado, que facilita una evacuación máxima del calor. O el color oscuro de la piel, que se puede observar en casi todas las poblaciones que viven bajo climas que implican una gran radiación solar (población negroide africana, saharianos caucasoides, indios caucasoides, aborígenes australianos...)

Pero, desgraciadamente, mucho de los rasgos que en tiempos pretéritos se emplearon para indicar la ascendencia racial no tienen, aparentemente, un valor adaptativo.

Pese a todo esto, pese a lo absurdo que resulta hablar de razas en el ser humano, como hemos podido comprobar, sigue siendo posible diferenciar las diferentes poblaciones humanas sobre la base de unos cuantos rasgos genéticos invisibles cuya frecuencia se suele dar en un grado estadísticamente importante. Así el porcentaje de genes que comparten estas poblaciones puede usarse para medir la distancia genética que las separa.


Así, por ejemplo, el antropólogo Luigi Cavalli Sforza, un antirracista convencido, utiliza esta idea para estimar el momento en que dos poblaciones comenzaron a diferenciarse, pues a medida que nos alejamos del punto origen la diferencia va en aumento. Así propone siete grandes poblaciones contemporáneas: africanos, europeos, asiáticos nororientales, asiáticos surorientales, isleños del Pacifico, australianos y neoguineanos. Además plantea que la primera división debió producirse hace unos 60.000 años, en África. Posteriormente, hace entre 45.000 y 35.000 años los arboles serian cinco e incluían la división entre europeos y noarasiaticos. Las diferencias más recientes serian la separación de asiáticos nororientales y amerindios y los surorientales e isleños del Pacifico.

Esta propuesta de Cavalli Sforza fue muy polémica, pero hay que tener en cuenta que los rasgos empleados no eran ni el color de la piel, ni la forma del pelo ni ninguno de los rasgos raciales convencionales. Empleó sobre todo la frecuencia de los genes polimórficos ( aquellos que presentan más de una forma en la especie humana).

Mas info y fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Luigi_Luca_Cavalli-Sforza, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Raza_%28clasificaci%C3%B3n_de_los_seres_humanos%29, y el libro de Marvin Harris, “Nuestra Especie”.

1 comentario:

  1. Y parte de Sus signos es que os creó esposas sacadas de vosotros mismos para que encontrarais sosiego en ellas y puso entre vosotros amor y misericordia; realmente en eso hay signos para gente que reflexiona. (21) Y parte de Sus signos es la creación de los cielos y de la tierra y la diversidad de vuestras lenguas y colores.Realmente en eso hay signos para las criaturas. (22) Y parte de Sus signos es vuestro sueño de noche y de día y vuestra búsqueda de Su favor; realmente en esto hay signos para la gente que escucha. (23) Y parte de Sus signos es que os hace ver el relámpago con temor y anhelo y hace que caiga agua del cielo con la que vivifica la tierra después de muerta; realmente en eso hay signos para gente que entiende. (24) Y parte de Sus signos es que el cielo y la tierra se sostienen por Su mandato. Luego cuando se os llame una vez desde la tierra, saldréis. (25) Suyos son quienes están en los cielos y en la tierra, todos están sujetos a Él. (26)

    ResponderEliminar